Epónimos médicos

Folículo de Graaf

Reignier de Graaf (1734-1816), breve referencia de su aporte a la medicina.

Autor/a: José L. Fresquet *

Fuente: History-of-Medicine.com

Indice
1. Reignier de Graaf (1734-1816)
2. Bibliografía

Podemos situar a este médico en uno de los momentos de mayor esplendor de la anatomía descriptiva y en el que se produjeron las disputas sobre las teorías embriológicas entre los preformacionistas y aquéllos que defendían la epigénesis. Todo esto se produjo a lo largo del siglo XVII, en el que la invención del microscopio permitió en gran medida el desarrollo de las ciencias morfológicas y de la embriología.
Reignier de Graaf nació en Schoonhoven, Holanda, en 1641. Comenzó sus estudios de medicina en 1660 en Utrech y los continuó en la Universidad de Leiden. Allí tuvo como maestros a Sylvius y Johannes van Horne.
En 1663 publicó una especie de opúsculo sobre el páncreas y el jugo pancreático (Disputatio medica de natura et usu succi pancreatici) que fue traducido inmediatamente al francés y alcanzó varias ediciones. Practicamente este fue el texto de referencia sobre esta glándula hasta los trabajos de Claude Bernard en el siglo XIX. En su trabajo afirma que el jugo pancreático es ácido y esto le lleva a hacer una serie de especulaciones en la línea de atribuir a alteraciones de este jugo las fiebres intermitentes.
Marchó a Francia ese mismo año y en Angers, en 1665, obtuvo el grado de doctor. Alternó estancias en esta ciudad con otras en París, donde pudo tomar contacto con destacados médicos.
Volvió a su patria en 1666 y se estableció en Delft para ejercer la medicina, ciudad donde también residía el microscopista Antony van Leeuwenhoek. Se dice que le propusieron que sucediera a Sylvius en Leyden, pero éste rechazó la oferta. La razón esta, quizás, en su condición de católico.
Se considera a de Graaf como uno de los creadores de la fisiología experimental. Tuvo mucha reputación en vida, lo que explica que se sucedieran las ediciones y traducciones de sus trabajos. Su obra fue muy alabada en siglos posteriores por Hermann Boerhaave, Antoine Portal y Claude Bernard. Este último lo consideró como un símbolo de la fisiología experimental.
Publicó trabajos sobre diversos temas aunque se le conoce, sobre todo, por sus aportaciones al conocimiento de los órganos reproductivos femeninos. Examinó y diseccionó ovarios de numerosas especies de mamíferos incluido el hombre. Para nombrar a las gónadas femeninas utilizó el nombre de ovario, término que también propusieron van Horne y Swammerdam. Describió los cambios morfológicos que sufrían los ovarios de acuerdo con las funciones fisiológicas de la mujer. Describió lo que hoy llamamos folículo de Graaf, de esta manera:
"qui glandularum ad instar ex multis particulis a centro ad circumferentiam recto quasi ductu tendentibus conflantur et propria membrana obvolvuntur. Hi globuli post coitum tantum in ovariis distinguntur, unus aut alter, prout animal unum aut plures foetus, in lucem edit"

La obra de donde procede este fragmento se titula De mulierum organis generationi inservientibus (1672). Es interesante destacar que Graaf se dio cuenta de la naturaleza glandular del cuerpo lúteo, descubrimiento que no se estabeció definitivamente hasta 1900 y que significó un extraordinario avance para la moderna endocrinología. No obstante, no supo reconocer la ruptura del folículo y creyó que como tal era lanzado a las trompas de Falopio. El huevo fue descubierto en 1826 por Ernst von Baer y el fenómeno de la ruptura del folículo se clarificó tras un largo debate en el siglo XIX que se prolongó, incluso, a los primeros años del XX. Siguió con detalle el embarazo de un conejo desde el apareamiento hasta el momento del nacimiento y lo ilustró en interesantes dibujos. Allí se representa al huevo viajando por las trompas con un tamaño mucho menor que el folículo, detalle que no parece que le llamara la atención.
Graaf también ideó técnicas novedosas para inyectar sustancias solidificables y coloreadas en los vasos sanguíneos del cadáver, practicada ya en el siglo XVI y reinventada de alguna manera en el XVII, que le valieron muchas disputas con otros científicos, entre los que cabe mencionar a Jan Swammerdam. Este le acusó de plagio ante la Royal Society de Londres, lo que le supuso no pocos problemas. Algunos han llegado a decir que estas agrias polémicas le costaron la vida. Sin embargo, parece que falleció por una enfermedad epidémica en Delft, en 1641, a la temprana edad de treinta y dos años.
En 1668 publicó también un tratado sobre los órganos reproductivos del hombre: De virorum organis generationi inservientibus, de clysteribus et de usu siphonis in anatomia, 1668. A pesar de que se reeditó muchas veces, su contenido, poco original, fue olvidándose con el tiempo.
Hay que señalar también que la iconografía que acompaña a las obras de Regnier de Graaf se considera de la máxima importancia. Las ilustraciones de sus trabajos fueron realizadas por buenos grabadores como Gérad Edelinck.


* Profesor titular de Historia de la Ciencia. Universitat de València